Imagen del grupo Kibitka en acción

La música

En el CD hay tres temas más: "Portas", "Nómada" y "No feitizo da noite". Puedes conseguir el CD en la tienda.

Textos del CD

Por Paula Carballeira

IDA HAЧAΛO

La música no es muy amiga de sentirse encerrada entre paredes, tiende a expandirse y a huir en el viento, a reclamar su libertad por los caminos. De norte a sur, de este a oeste, ida y vuelta, melodías y canciones viajan como equipaje de esta KIBITKA que hoy está aquí, pero con el ánimo inquieto de quien sabe que aún le queda mucho mundo por delante.

1 - Portas (Puertas)

Si no cierras la puerta de tu casa, puede entrar alguien. ¿Y quién te dice a ti que ese alguien no es justo la persona que estabas esperando? Las puertas cerradas esconden, las puertas abiertas muestran, y resulta infinitamente más fácil atravesar una puerta abierta que una cerrada, sin hacerte daño tú ni a la puerta. Por algo dicen que lo mejor para encontrar los misterios que viven detrás de las puertas sin llave es empujarlas despacio, con cuidado, y que una vez encontrado un misterio siempre hay otra puerta con otro misterio detrás, así no se pierde la ilusión del descubrimiento.

2 - Chuperlika

Desde Oriente, allá donde el sol se despereza cada mañana antes de echarse a andar, llegan acordes que sugieren antiguas danzas, secretos de las tierras del este. Cuando los escuchamos, podemos oler especias que cambian los sabores, imaginar el pasado de las gentes que habitaron Bulgaria y Macedonia.

3 - O acordeón soíño (El acordeón solito)

Un acordeón se queja de soledad, y no hay música más triste, canción más desesperanzada. Cuando la soledad te agarra, sólo puedes bailar a su ritmo, desde el amanecer hasta el atardecer. Vagabundea el acordeón para por lo menos acompañar la soledad de los demás, y nadie sabe de dónde viene su música.

4 - Nómada

A cualquiera le da miedo salir de su casa y enfrentarse con todo lo que hay fuera de ella: otras personas, otras costumbres, la vida y la muerte. Fuera de nuestra casa nos sentimos como si acabásemos de nacer. Comenzamos a caminar, torpemente, y vamos adivinando que los caminos llevan siempre a una encrucijada, que somos nómadas por naturaleza.

5 - Maruska

Mi amiga, mi fiel Maruska, te voy a hablar del tiempo que compartimos en Moscú, en Compostela, en Kiev, en Minsk o en La Habana. No importa el lugar, sino que estabas tú, Maruska, y que corrías para romper el viento. No importa que el camino fuese de tierra o de piedra, tú volabas y yo volaba también. Ahora nos han caído encima los años, Maruska, y podemos ir despacio, pero hacia el mismo destino.

6 - Jetak ará

Armenia, donde se cree que en algún momento estuvo el Edén, donde Noé posó su arca después del Diluvio, justo encima del monte Ararat, y Galicia, donde se dice que en algún momento estuvo el Paraíso, donde Noé fundó la ciudad de Noia, donde aún caen diluvios, dos nombres para dos lugares hermanos, separados en el espacio, pero no en la música, ni en la hospitalidad de las gentes, ni en las leyendas, ni en las historias.

7 - A pena de Xoana (La pena de Xoana)

A veces, al despertar por la mañana, sentimos un peso en el pecho, como una tristeza, o una pena. Las penas no tienen nombre, les sirve cualquiera, son las personas que llevan la pena dentro las que se llaman de algún modo. Su nombre depende de dónde hayan nacido, de alguna esperanza o algún recuerdo de su padre o de su madre. Si la pena se queda con la persona mucho tiempo, comienza a llamarse como ella, le sale por los ojos, y la persona llora porque ya no puede hacer otra cosa, porque hay penas que llegan para no irse.

8 - No feitizo da noite (Bajo el hechizo de la noche)

A la luz de la luna, bajo el hechizo de la noche, las fantasías se vuelven realidades. Y hay ánimas en pena en la Santa Compaña, y aúllan los lobos en las montañas del Courel, y las lavanderas limpian sábanas de sangre en los ríos, y la maldad del Urco visita las aldeas, pero también es cuando se cantan a coro los conjuros y mediado el verano llueven estrellas.

9 - Moldova

En el hermoso paisaje de Moldova, el viento puede ser suave o rebelde, los ríos atraviesan los campos tranquilos o con el estrépito salvaje de sus corrientes. Los sonidos de Moldova traen nostalgia y alegría, percuten bajo nuestros pies hasta que notamos que quieren despegarse del suelo y bailar al ritmo de los ecos de las montañas y de los valles, del violín y de la gaita.

10 - Sultán

Los sultanes tienen fama de saber gozar de la vida, por eso cantan a voz en grito, y celebran, y contagian su alegría. Cuando nos sentimos sultanes o sultanas nuestra única preocupación es encontrar el siguiente motivo de fiesta, mantener el poder de quien no piensa en mañana porque vivimos siempre en el presente.

11 - Bolerito

Bailemos un bolero agarrados, pie con pie, dejando que los minutos se escurran entre los dedos. Dejemos que el mundo gire, que viaje quien quiera a la velocidad de la luz mientras tú y yo aquí quedamos, bailando un bolero, un "bolerito", agarrados.

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